10 de febrero de 2012

Otro Día de San Valentín que nos saluda...


De nuevo se acerca la fecha.
Esa fecha que para algunas personas significa tanto, pero que en el fondo sólo es un día más...
Un día más para soñar y volar, porque si el viento se hubiera llevado mis palabras, sería como si nada, es decir, como siempre... pero se las quedó él.
Él.
Ese mendrugo que pretende que le sustituya o algo por el estilo. No puedo hacer como si nunca hubiera pasado ni evitar que fluya el recuerdo... Joder, ¿por qué narices duele tanto? Se suponía que cuando él se quedara mis palabras ya estaba todo hecho...
No tenían que rebotar las suyas en mí, no tenía que haberlas recibido... ¿dónde estaba mi escudo protector en ese momento?

Te mereces un mendrugo mejor que yo... 


Pero es como cuando te estás comiendo tu bocata favorito y el último bocado se cae al suelo (el suelo está bastante sucio), no te lo comes, lo tiras. Te apetecía mucho ese trocito que has tirado...

Lo sé pero... hay algo que nadie más tiene... y no sé lo que es, pero sólo lo tienes tú...


¿Será que no he buscado lo suficiente?

No lo pongas más difícil... Ya sabes que no.


Ya sabes que no. Supongo que después de todo, era lo mejor que podía decir... Lo tengo asimilado, sé que no, aunque no entienda el motivo. Si no le importa, ¿por qué decía que me merecía un mendrugo mejor? En fin... diremos que fue para quedar bien. No importa si es verdad o no. Simplemente así. Simplemente para que no haga más daño.

3 de febrero de 2012

Un mendrugo mejor...

Y aunque me digas que hay miles de personas mejores que tú, yo sólo tendré ojos para ti... porque has sido el primero, a pesar de todos los defectos que tienes, hay algo que no veo en nadie más... te quiero es una frase que se queda corta.