29 de junio de 2012

Aunque no lo vea.

Sé que no es mucho tiempo con ella. Sé que últimamente no he sido la mejor amiga del mundo con ella. Pero eso no afloja mi corazón. Ella fue un gran apoyo durante más de un año... Era como una hermana de mi edad, pero nunca se lo dije. Por ella, era capaz de mover montañas... y sus abrazos. Con esa sonrisa que la caracteriza, que hace que sus abrazos estén llenos de amor y cariño. Pasó a estar en la lista de los amores de vida, el séptimo. Una pequeña princesa que se ganó ese lugar en apenas unas semanas.
Ya la perdí una vez... y me dolió muchísimo. No pensé que fuera a suceder de nuevo. Sin embargo, el año siguiente transcurrió de forma muy diferente. A pesar de estar en mi clase, nos distanciamos. Sí, suena raro... Empezamos bien, como si no hubieran importado esos meses de verano sin vernos, pero poco a poco las cosas fueron cambiando. Discutió con el que para mí es la persona más negra del mundo. ¿Y yo qué? Pues en medio, como siempre. Ya sabéis que ahí es donde siempre estoy y donde menos me gusta estar. Tardé en posicionarme. Bastante. Quizá demasiado. No quería hacerlo, la verdad. Él me decía que me fuera con ella. Y ella... Bueno, no entendía por qué me lo pensaba tanto.
Lo creáis o no, fue difícil. Él era un buen amigo, le conocía desde hacía años y en ese momento, estaba solo. Ella era increíble, era una parte de mi corazón que tenía vida propia. Me costó muchísimo... pero ya sabéis lo que hice. Me quedé con él, después de explicarle las cosas claramente, que todavía seguía empeñado en que me fuera con ella (mira que es cabezón)... Y ahí pasó. Cuando ya no me senté al lado de ella, se perdió lo que teníamos. No más abrazos. No más risas. No más nada.
No sé si el final tuvo que ver con su marcha o simplemente lo hizo el tiempo. Quedamos como "amigas", pero fue más bien una relación de conocidas. Después me dijo que se iba definitivamente. Lo que hice fue no preocuparme. Pensé que ya tendría tiempo de pensarlo más tarde... Claro que, pensé que al menos me diría "mañana me voy". Ni eso. Sé que no está, pero no porque ella me lo haya dicho.
No voy a dar mi opinión de ella ahora mismo. Prefiero borrarla y quedarme con lo bueno, es algo que aprendí hace tiempo, y suele ser lo mejor. Sólo os voy a decir que no imaginaba que dolería así... Dije que mi orgullo no me permitía llorar, pero eso no implica que no se me llenen los ojos de agua...
Quizá ella lo haya asumido. A mí todavía me falta, porque su risa, su mirada, sus abrazos y sus tonterías... En fin, alguien los valorará más que yo. Supongo que si no la elegí a ella, no tengo derecho a reclamarle nada...
De todas formas, duele. Duele muchísimo. Y si duele es porque se quiso, se quiere y se querrá.

24 de junio de 2012

Los sueños también se rompen.

Llevo varios días dándole vueltas a la cabeza. No sé cómo enfrentarme a todo lo que se interpone entre él y yo, la distancia, el puto mendrugo que está siempre ahí y mi niña, que me necesita más que nunca. Últimamente les comparo demasiado. Pensaba que estaba resuelto, que él era muchísimo mejor, pero es extraño. Es extraño que ése me demuestre más que él, es aún más extraño que en todo este tiempo le haya visto más que a él... Que no le importo es una opción que odio valorar, más que nada porque siempre acabo descartándola. Realmente, sé el motivo de nuestro distanciamiento pero... no es algo agradable de contar, al menos para mí. Lo dejaré pasar. Ya me buscará si le da la gana.
La verdad es que empiezo a estar harta. No quiero odiarle, pero sería la forma más rápida para dejar de darle vueltas. Además de que encontraría motivos para hacerlo, seguro. Sin embargo, prefiero dejarlo un tiempo más. Será que le quiero demasiado como para pasar al odio, claro que él tiene la culpa, pero no es consciente de ello. Pensará que estaré siempre. ¡Qué ironía! Que yo esté siempre, cuando él ni lo intenta... Lo siento queridos, me puede el orgullo. Sí, ésa es mi conclusión final, porque esta mañana me he levantado pensando "Los sueños también se rompen" y el orgullo es el culpable.

5 de junio de 2012

Para la persona más negra del mundo.

Tranquilo, no voy a escribirte otro "discurso", esta vez es más corto. Sé que puedo llegar a ser muy pesada, pero he decidido que ya basta, que no me voy a calentar la cabeza por cosas que no sé, que sólo supongo. Así que me quedaré sólo con lo que necesito: tus defectos, tus manías, tus virtudes, tus "te quiero", tus abrazos... en definitiva, contigo.
Prometo que no le daré más vueltas, porque si dices que estarás ahí siempre, yo cierro los ojos y me lo creo; porque si me prometes que vas a demostrármelo, confiaré en que así sea; y sobretodo, porque no me has fallado antes (así que no vayas a hacerlo ahora, eh).
Gracias black person, no sólo por aguantar mis tonterías, que no llevan a nada, por todo.