25 de diciembre de 2012

Ensayo de despedida.

Siempre has sido una de las personas más importantes para mí, pequeño. Pero ahora, fíjate...
Pertenecemos a mundos distintos y la distancia entre nosotros es cada vez mayor. La verdad es que no sé por qué me extraña, ya lo veía venir. Te dije que no quería perderte y aunque no lo creas, lo intento. Sin embargo, es una de las promesas que en mi vida podré cumplir. Cada día que pasa la confianza decae y tú te alejas. ¿Sabes? Odio echarte de menos cuando tú ni siquiera te molestas en recordar que existo.
"Que estés una vez de cada veinte no ayuda, porque si eres un amigo de verdad, tienes que estar siempre". Nunca olvidaré esa lección.

Perder y ganar son dos caras de una misma moneda. Así que supongo que mi suerte ha decidido darle la vuelta a la moneda contigo. Quizá el tiempo que pasamos juntos sea todo lo que nos quede.
Fue bonito tenerte, estar contigo y ser una de tus mejores amigas. Créeme, fue casi perfecto.
Ahora es sólo un recuerdo. El problema es que al recordar, el corazón da un vuelco, porque me guste o no, fuiste el mejor amigo que una persona podría tener y por suerte o por desgracia, aún te quiero.

Pero no te preocupes, pequeño, pronto serás sólo eso, un recuerdo. Un recuerdo que tendré de por vida, como un tatuaje, y hasta que tenga el valor suficiente para arrancarme ese trozo de piel, sólo puedo esperar que encuentres una persona a la que no le duela cuando la marques con esas agujas tuyas. Una persona que sea capaz de soportarte, y sobretodo, que no haga lo que yo hice. Que no te pierda nunca.

23 de noviembre de 2012

Ésa.

Los sueños, las ilusiones, las metas... son las cosas que nos hacen seguir adelante, pequeñas cosas que nos proporcionan alegrías. El problema es que nos cansamos, a todos nos pasa.
La persona más ilusa se cansa de soñar y la más realista de serlo. Llega un momento en el que la persona más fuerte no puede seguir y la más débil ocupa su lugar. La gente se cansa de dar todo lo que tiene para no recibir nada a cambio.
Cuando abrimos nuestro corazón a alguien, lo dejamos indefenso ante esa persona. Esa persona pasa a tener el control de nuestra felicidad y es capaz de hundirnos en tan sólo una décima de segundo.
Quien no haya caído por algo así, no lo entenderá, pero cuando te sucede eso, pasan los días y en tu cara no aparece ninguna sonrisa auténtica, tu corazón late por instinto y tienes la mirada perdida. Ni tan siquiera eres consciente de cómo pasan los días ni qué es lo que sucede en ellos. Ves gente, pero no compartes su alegría, sólo pones una tapadera a tu tristeza porque simplemente no quieres que te pregunten qué te pasa, ya que no serías capaz de soportar cómo el dolor sale de tu cuerpo delante de alguien. No puedes dejar que nadie te vea como lo hace tu almohada, cuando te desgarras la piel por dentro, cuando te sangran los ojos, cuando un rugido no es capaz de aliviar el dolor... y sobretodo, cuando lloras en silencio.
Caen miles de lágrimas en un minuto. Y no se escucha nada. Nada... mientras en tu interior puedes escuchar campanas, gritos de guerra, espadas afilándose y una lucha medieval que parece eterna. El tiempo no pasa. La batalla se alarga.
Lo mejor es que nadie lo entiende, que eres tú quien lleva el dolor porque te ha hundido, y no cualquier persona, ésa, a la que más querías.

26 de octubre de 2012

Sonreír es lo mínimo.

Puede que sonría, pero eso no significa que esté feliz.
El problema es que el interior de mis ojos está repleto de lágrimas que no se desvanecen, pero que tampoco caen. Están ahí, sin moverse, y sólo hay una persona capaz de disolverlas: tú. La persona por la que también están ahí. Y es que te echo de menos, joder. Más que a nadie.
Que cada vez que miro entre la gente veo esa sonrisa tan tuya que rechaza todos los males. Porque me gustara o no, llegaste hasta el fondo, sin importarte lo que ya había allí. Y justo entonces, la vi. Encontré tu alma, lo más grande que le puede suceder a cualquiera. Lo que pasa es que no supe mantenerla...
Supongo que si duele es porque quería que fuera eterno, pero ya he aprendido que nada lo es.
 En cualquier caso, no importa, ahora sé que ningún alma que merezca la pena mantener se escapará como la tuya. No habrá lágrimas retenidas por nadie más.

7 de septiembre de 2012

Vidas que son historias.

La vida es una historia que cada persona relata a su manera y toda historia tiene unos personajes. Esos personajes son la familia, los amigos, los conocidos, los amores, los enemigos... son todas las personas con las que tenemos algún tipo de relación. En una historia los personajes aparecen y desaparecen en cuestión de segundos y sólo unos pocos logran llegar al final.
En mi caso, no hay una historia demasiado extensa, diecisiete años de vida no dan para mucho, pero en mi historia hay un poco de todo. Mi historia cambia según las pérdidas, bien sean de familiares o de amigos. Lo malo que tienen las primeras es que sabes que nunca más verás a esa persona que tanto quisiste, que no le podrás decir nada más... Sin embargo, las segundas también duelen, y mucho. Cuando tienes un amigo al que se lo cuentas todo y un día cualquiera le pierdes, es horrible. Hay muchos amigos en una historia, pero es difícil conservarlos. Conforme vamos perdiéndolos, aprendemos cosas, y la lección más importante es sobrellevar el dolor.
En el avance de una historia está claro que hay personas que tienen que desaparecer tarde o temprano, pero también hay otras que sabes que estarán en ella hasta el final. Esas personas son las que merecen la pena, las que no hay que perder bajo ningún concepto... No sé si es suerte, pero yo ya tengo dos personas así, con las que puedo contar siempre, dos personas que me aguantarán hasta que mi historia o la suya llegue a su fin.

1 de septiembre de 2012

No os comparéis.

La gente que me conoce sabe perfectamente lo que Don Hucu significa para mí. Aún no entiendo cómo se les ocurre ponerse en una balanza con él, es algo que no me lo explico.
Tengo que querer mucho a una persona para irme con ella y dejarle a él. Sin embargo, pocas son las personas que superan ese límite. Hay que cumplir ciertos requisitos para que eso sea posible, no sé cuáles, es difícil de explicar, pero cuando quieres a alguien, todo es más complicado.
Don Hucu es una de las personas que más quiero, más que a muchas de mis amigas, no me escondo de decirlo, así que decidme cómo es posible que sabiendo ellas lo que le quiero se atrevan a equiparársele. No lo comprendo, de verdad.

"Ya sabes que Celia tiene un imán con él". 
"Sí, pero ella sabe que yo soy una buena amiga, y él ha estado pasando de ella todo el puto verano".

Lo que sentí al leer esa conversación fue una mezcla de los peores sentimientos que se pueden sentir por una amiga: un poco de rabia, incomprensión, un puñado de decepción, algo de pena y unas ganas enormes de cruzarle la cara. 
Parece mentira... los amigos no se llaman así por salir con ellos un sábado por la noche o invitarles a comer a tu casa, joder, es mucho más que eso; la amistad se mide en putadas perdonadas, en abrazos que curan, en los te quiero que salen del alma, en las lágrimas secadas, las risas... y yo no necesito estar años con una persona para considerarla mi amiga, tan sólo que esté cuando la llame, cuando la necesite.
Por lo tanto, queridas amigas mías, no intentéis poneros a la altura del mejor amigo que he tenido nunca, porque saldréis perdiendo.

21 de agosto de 2012

Mil palabras.


Esta entrada no debería ser un vídeo, después de todo el tiempo que he pasado sin estar por aquí (además de que estas escenas son pocas para saber lo que significa en realidad jugar a Final Fantasy X), pero lo hecho, hecho está. A disfrutarlo.

29 de junio de 2012

Aunque no lo vea.

Sé que no es mucho tiempo con ella. Sé que últimamente no he sido la mejor amiga del mundo con ella. Pero eso no afloja mi corazón. Ella fue un gran apoyo durante más de un año... Era como una hermana de mi edad, pero nunca se lo dije. Por ella, era capaz de mover montañas... y sus abrazos. Con esa sonrisa que la caracteriza, que hace que sus abrazos estén llenos de amor y cariño. Pasó a estar en la lista de los amores de vida, el séptimo. Una pequeña princesa que se ganó ese lugar en apenas unas semanas.
Ya la perdí una vez... y me dolió muchísimo. No pensé que fuera a suceder de nuevo. Sin embargo, el año siguiente transcurrió de forma muy diferente. A pesar de estar en mi clase, nos distanciamos. Sí, suena raro... Empezamos bien, como si no hubieran importado esos meses de verano sin vernos, pero poco a poco las cosas fueron cambiando. Discutió con el que para mí es la persona más negra del mundo. ¿Y yo qué? Pues en medio, como siempre. Ya sabéis que ahí es donde siempre estoy y donde menos me gusta estar. Tardé en posicionarme. Bastante. Quizá demasiado. No quería hacerlo, la verdad. Él me decía que me fuera con ella. Y ella... Bueno, no entendía por qué me lo pensaba tanto.
Lo creáis o no, fue difícil. Él era un buen amigo, le conocía desde hacía años y en ese momento, estaba solo. Ella era increíble, era una parte de mi corazón que tenía vida propia. Me costó muchísimo... pero ya sabéis lo que hice. Me quedé con él, después de explicarle las cosas claramente, que todavía seguía empeñado en que me fuera con ella (mira que es cabezón)... Y ahí pasó. Cuando ya no me senté al lado de ella, se perdió lo que teníamos. No más abrazos. No más risas. No más nada.
No sé si el final tuvo que ver con su marcha o simplemente lo hizo el tiempo. Quedamos como "amigas", pero fue más bien una relación de conocidas. Después me dijo que se iba definitivamente. Lo que hice fue no preocuparme. Pensé que ya tendría tiempo de pensarlo más tarde... Claro que, pensé que al menos me diría "mañana me voy". Ni eso. Sé que no está, pero no porque ella me lo haya dicho.
No voy a dar mi opinión de ella ahora mismo. Prefiero borrarla y quedarme con lo bueno, es algo que aprendí hace tiempo, y suele ser lo mejor. Sólo os voy a decir que no imaginaba que dolería así... Dije que mi orgullo no me permitía llorar, pero eso no implica que no se me llenen los ojos de agua...
Quizá ella lo haya asumido. A mí todavía me falta, porque su risa, su mirada, sus abrazos y sus tonterías... En fin, alguien los valorará más que yo. Supongo que si no la elegí a ella, no tengo derecho a reclamarle nada...
De todas formas, duele. Duele muchísimo. Y si duele es porque se quiso, se quiere y se querrá.

24 de junio de 2012

Los sueños también se rompen.

Llevo varios días dándole vueltas a la cabeza. No sé cómo enfrentarme a todo lo que se interpone entre él y yo, la distancia, el puto mendrugo que está siempre ahí y mi niña, que me necesita más que nunca. Últimamente les comparo demasiado. Pensaba que estaba resuelto, que él era muchísimo mejor, pero es extraño. Es extraño que ése me demuestre más que él, es aún más extraño que en todo este tiempo le haya visto más que a él... Que no le importo es una opción que odio valorar, más que nada porque siempre acabo descartándola. Realmente, sé el motivo de nuestro distanciamiento pero... no es algo agradable de contar, al menos para mí. Lo dejaré pasar. Ya me buscará si le da la gana.
La verdad es que empiezo a estar harta. No quiero odiarle, pero sería la forma más rápida para dejar de darle vueltas. Además de que encontraría motivos para hacerlo, seguro. Sin embargo, prefiero dejarlo un tiempo más. Será que le quiero demasiado como para pasar al odio, claro que él tiene la culpa, pero no es consciente de ello. Pensará que estaré siempre. ¡Qué ironía! Que yo esté siempre, cuando él ni lo intenta... Lo siento queridos, me puede el orgullo. Sí, ésa es mi conclusión final, porque esta mañana me he levantado pensando "Los sueños también se rompen" y el orgullo es el culpable.

5 de junio de 2012

Para la persona más negra del mundo.

Tranquilo, no voy a escribirte otro "discurso", esta vez es más corto. Sé que puedo llegar a ser muy pesada, pero he decidido que ya basta, que no me voy a calentar la cabeza por cosas que no sé, que sólo supongo. Así que me quedaré sólo con lo que necesito: tus defectos, tus manías, tus virtudes, tus "te quiero", tus abrazos... en definitiva, contigo.
Prometo que no le daré más vueltas, porque si dices que estarás ahí siempre, yo cierro los ojos y me lo creo; porque si me prometes que vas a demostrármelo, confiaré en que así sea; y sobretodo, porque no me has fallado antes (así que no vayas a hacerlo ahora, eh).
Gracias black person, no sólo por aguantar mis tonterías, que no llevan a nada, por todo.


28 de mayo de 2012

NO ES UN "ADIÓS"...

ES UN ¡¡HASTA PRONTO!!
...Y EN TU NUEVA ETAPA...
QUE LA SUERTE ¡SIEMPRE TE PERSIGA!
(Y SIEMPRE... ¡SIEMPRE TE ALCANCE!)

"Celia, amor, el día de tu marcha ha llegado. A partir de hoy ya no eres de instituto. Ya eres mayor. Ya eres universitaria.
Como ya sabes, este último año no ha sido el mejor para mí, pero ahora que te tengo a ti, todo es mucho mejor.
Cuando empecé las clases en septiembre, no sabía ni tu nombre, y ahora, en mayo, me sé casi toda tu vida. Antes no sabía ni siquiera de tu existencia y ahora eres una parte fundamental en mi vida. Ya no imagino mi vida sin tus abrazos, sin tus paranoias, sin tus hostias, sin tu sonrisa, sin tus "se me ve el culo", sin tus "eres pava", sin ti. Un amigo es un tesoro y un tesoro es difícil de encontrar, pero yo he encontrado el mejor del mundo: TU AMISTAD. Eres una de esas amigas de las que dicen la verdad a la cara aunque duela, de las que anima con sólo verte mal, de las que te abraza con dulzura, de las que siempre están ahí.
Ya sé que no es una despedida, pero necesitaba decir adiós a mi Celia de instituto, esa Celia de la que recibía mi primer abrazo cada día, de esa Celia por la que me levantaba a las siete de la mañana sin ninguna necesidad, de esa Celia por la que, aun estando yo enferma, me conecto al tuenti sólo para hablar con ella.
En estos meses he conocido a gente genial como Desi, Domi o Carmen, pero tú eres la que más se ha agarrado a mi corazón.
No hace falta decir que me tienes para lo que sea, que aunque no sea capaz de darte las hostias que te mereces, aquí tienes una amiga PARA TODA LA VIDA.

PD. Yo te esperaré (ahora mismo la estoy escuchando, la radio).

Te amo".

7 de mayo de 2012

Decepción.

Es lo peor que puedes sentir, porque te duele y la culpa es sólo tuya.
Creías que podía salir bien, todavía tenías algo de esperanza. ¿Dónde está ahora? Rota. Eso sí es culpa suya. En tres palabras asesinó tu felicidad como si de una hormiga se tratara. Quizá no lo hizo a propósito, pero el daño está hecho.
Te ves diferente, piensas que ya no merece la pena estar a su lado, crees que todo lo que has hecho no ha servido de nada... No te apetece ver a nadie, tus abrazos no están cargados, no como antes. Pasas dos días sin querer ver a nadie, ni siquiera tu propio reflejo en el espejo del cuarto de baño. Intentas que el tiempo pase lo más rápido posible para superar la pérdida, hasta que le ves. Esa persona a la que le has dado tanto... Sientes lo mismo y no te explicas el cómo ni el por qué. Sin embargo, haces caso omiso a tu corazón, ya ha recibido bastantes golpes, ya le han arrebatado aquéllo que guardaba en lo más profundo. No vas a pasar por lo mismo, no otra vez. Te cierras en banda, no quieres ver sus ojos por miedo a caer otra vez, aunque sabes que tendrás que enfrentarte a ellos, de nuevo.
Dejas que el tiempo corra lo más rápido posible, intentas actuar cómo si todo siguiera igual con ese fin. No lo consigues. Nota que te pasa algo. Algo, sí, pero es un algo que no se puede decir, o al menos, no se lo puedes decir a él. Así que con tus pensamientos y sentimientos envuelves tu corazón de manera que quede aislado de él. Funciona. Harás eso, protegerás tu corazón hasta que se pase. Todo va bien. De repente, sin venir a cuento, te toca. Se te cae el mundo a los pies. Le miras. Se ha preocupado... pero no es suficiente. En otro momento habría sido perfecto... ya no.
A pesar de todo, te ha tocado la vena sensible y ha sido capaz de desmoronar esa muralla protectora con tan sólo una caricia. Ahí te das cuenta: te puede hacer mucho daño, quizá más del que piensas.

30 de abril de 2012

Ese "todo" que creías haber perdido.

Lo más bonito del mundo es que la persona que más quieres en el mundo se preocupe por ti. Notas que le importas. Ves cómo busca un momento para estar a solas, y te encanta. Entiendes que merece la pena luchar, aunque ya lo habías dado por perdido, te das cuenta que es lo mejor que te ha pasado nunca. Quieres que dure toda la vida. Le abrazas. Se te escapa una lágrima. Le recuerdas que le quieres. Millones de cosas pasan por tu mente. Le miras a los ojos. Se acaban tus problemas y sólo queda él. Él y sus ojos. Lo ves claro. Es tu todo, aún lo tienes frente a ti. No le dejarás escapar, por nada del mundo.

27 de abril de 2012

Y en el fondo, está él.

Pienso demasiado en él, más de lo que me gustaría. No sé que extraña razón se esconde tras ese hecho. Bueno, miento, sí que lo sé. Me recuerda a él. Supongo que ese chico que fue el amor de tu vida, el primero, no se olvida tan fácilmente. Será que en el fondo lo que busco es a alguien que sea como él, como ese puto mendrugo que me encanta mirar a los ojos. Cierto es que nunca había tenido ante mí a nadie que se le pareciera, pero ya lo tengo. Es increíble. Nunca habría podido imaginarlo, pensé que era único, que tenía algo diferente, algo que no había visto en nadie más... y me equivoqué. Puede que no sea exactamente igual, pero se parecen demasiado. Este chico, con su mismo carácter, con una mente alocada y decidida como la suya, es capaz de hacerme reír con sólo una sonrisa. Esa sonrisa que tiene, que es contagiosa, esa sonrisa pícara y esa mirada punzante... Ésas son las cosas que buscaba. Es todo lo que he querido siempre, y ahora, que lo puedo tener, que sólo tengo que pedirle que baje, no soy capaz de hacerlo. Tal vez no sea el más adecuado, pero me gusta muchísimo, tiene algo que me engancha, y no sé cómo cada vez que hablamos acabamos en el mismo sitio, y pasa lo mismo una y otra vez. Será que ahora mismo no es lo que más quiero, pero sigue estando ahí, en lo más hondo.

4 de abril de 2012

Las cosas que me gustan de él.

Su pelo, sus ojos, sus pestañas, su nariz, sus mofletes, sus labios, su lengua, sus orejas, sus dos pendientes, su cuello, sus hombros, sus brazos, sus manos, su abdomen, se espalda, su culo, su ........., sus piernas, su coordinación en los pies, su música, su perfume, su casa, su cama, su voz, su vaselina, sus dientes, su compañía, su perra, su gato, sus padres, cómo toca el piano, cómo canta, cómo camina, sus bromas, su risa, esa media sonrisa..., su mirada cruzándose con la mía, su carácter, su inteligencia, su pasividad, cómo le quita importancia a los problemas, sus abrazos (todos y cada uno), sus "te quiero", sus besos, su calor, su carisma, su apoyo, su letra, sus dibujos, cómo baila, su chulería, sus fotografías, sus conversaciones, su ritmo, sus aficiones, cómo cuenta las cosas, cómo juega al billar, su bañador, su ropa, cómo viste, cómo muerde los bolígrafos, cómo se hace el enfadado, su cara de niño bueno, su cara seductora, quitarle pelusillas de la ropa, compartir la comida con él, que me deje su chaqueta cuando tengo frío, llamarle, que me llame, una sesión de cine con él, e incluso nuestras peleas.
En definitiva, todo, me gusta todo de él, me gustan todas y cada una de las células de su cuerpo, incluida su función.

27 de marzo de 2012

Si no puedes nadar, vuela.


Esa persona especial por la que das todo lo que puedes, y que a veces, sólo a veces, se percata de que estás ahí... Mientras tanto sigue su ritmo, y tú, como una idiota que no tiene cosas más importantes que hacer, le esperas.
¿Cuánto tiempo puedes seguir así? Ni si quiera tú lo sabes... Sólo intentas no pensar en eso, pero es algo que está ahí siempre, que sale a la luz cuando ves que esa persona sigue su vida y está bien sin ti. 
En ese momento te preguntas qué ha pasado con lo que le has dado, dónde lo guarda, si es que todavía lo conserva... No quieres ni imaginarlo porque temes lo peor, y es en ese momento justo cuando brotan la rabia, la inseguridad y la angustia. 
Sabes que puede seguir sin ti, pero para ti seguir sin él es como cruzar el océano nadando... Sin embargo, gracias a todos esos sentimientos que se generan en tu interior, eres capaz de seguir adelante; y si no puedes cruzar el océano nadando, podrás escalar el Everest o incluso volar a las estrellas, porque si una cosa es imposible, habrá otras que no lo sean.

8 de marzo de 2012

Va por ti, amor.

No tengo una razón específica para quererte, ese sentimiento nace dentro de mí.
Ese sentimiento que crece día a día gracias a nuestros actos, a nuestras miradas y a nuestros corazones, porque todos esos momentos que pasamos juntos, todos esos momentos que me regalas y todas las sonrisas que me dedicas... todas esas cosas hacen que merezca la pena estar contigo y darte todo lo que puedo.
Y por encima de todo están los abrazos, los abrazos que nos unen y alivian el alma. Los abrazos que nos hemos dado, con tantos complementos que acompañan, como caricias, suspiros, apretones, sonrisas, "te quieros", piropos, despedidas, e incluso lágrimas... Sí, aún recuerdo ese abrazo... Eres el único apoyo que tengo aquí. Y después de decir eso me diste las gracias... No quería soltarte, no quería que te fueras, y me hiciste caso. Volviste tras una hora de reflexión solitaria, dedicándome esa sonrisa que me encanta. ¿Y sabes cuál ha sido la última? Hoy. De nuevo sonrisas, palabras que salen del alma... y esa mirada que adoro, que me dice que me quiere sin palabras. ¿Por qué digo "hoy"? Porque hoy la has mantenido en mis ojos y nos hemos abandonado a la vez. Sé que no tiene nada de especial, pero me ha gustado que fuera así. Sinceramente, me gusta que sea así.

10 de febrero de 2012

Otro Día de San Valentín que nos saluda...


De nuevo se acerca la fecha.
Esa fecha que para algunas personas significa tanto, pero que en el fondo sólo es un día más...
Un día más para soñar y volar, porque si el viento se hubiera llevado mis palabras, sería como si nada, es decir, como siempre... pero se las quedó él.
Él.
Ese mendrugo que pretende que le sustituya o algo por el estilo. No puedo hacer como si nunca hubiera pasado ni evitar que fluya el recuerdo... Joder, ¿por qué narices duele tanto? Se suponía que cuando él se quedara mis palabras ya estaba todo hecho...
No tenían que rebotar las suyas en mí, no tenía que haberlas recibido... ¿dónde estaba mi escudo protector en ese momento?

Te mereces un mendrugo mejor que yo... 


Pero es como cuando te estás comiendo tu bocata favorito y el último bocado se cae al suelo (el suelo está bastante sucio), no te lo comes, lo tiras. Te apetecía mucho ese trocito que has tirado...

Lo sé pero... hay algo que nadie más tiene... y no sé lo que es, pero sólo lo tienes tú...


¿Será que no he buscado lo suficiente?

No lo pongas más difícil... Ya sabes que no.


Ya sabes que no. Supongo que después de todo, era lo mejor que podía decir... Lo tengo asimilado, sé que no, aunque no entienda el motivo. Si no le importa, ¿por qué decía que me merecía un mendrugo mejor? En fin... diremos que fue para quedar bien. No importa si es verdad o no. Simplemente así. Simplemente para que no haga más daño.

3 de febrero de 2012

Un mendrugo mejor...

Y aunque me digas que hay miles de personas mejores que tú, yo sólo tendré ojos para ti... porque has sido el primero, a pesar de todos los defectos que tienes, hay algo que no veo en nadie más... te quiero es una frase que se queda corta.

3 de enero de 2012

Ella, ¡mi todo!


Esa persona tan especial que conoces desde que naciste... 
Esa persona que te conoce mejor que tú misma... 
Esa persona que es capaz de sacarte una sonrisa si la necesitas... 
Esa persona que estará a tu lado siempre, pase lo que pase... 
Esa persona: ella.