Han pasado demasiados días y demasiadas semanas como para yo estar así, sin inspirarme. Me gustaría deciros que por fin lo he hecho, pero no, sólo estoy aquí con el propósito de hablar de amor. Sin embargo, aún me cuesta creer esto de que no duela, me cuesta asimilar que algo así existe, que es real... Me cuesta creer que haya dejado que pasara.
Quizá no lo entendáis, pero eso de que el trono vuelva a estar ocupado... En cierto modo, me sorprende. Yo nunca creí que pudiera querer tanto a alguien, nunca pensé que pudiera caer ante alguien de esta manera, no quería añadir ninguna debilidad a la lista, y ahí está, la primera de todas...
Quizá penséis que exagero si os digo que no sabría vivir sin él, pero me he acostumbrado a hacerlo, a su sonrisa, a sus gilipolleces, a su mirada, a que me soporte, a insultarle, a sonreír como una pánfila cuando hablamos, a sus "cacho lo-que-sea", a decirle lo mucho que le quiero... a todas las cosas que hacemos juntos, todas esas cosas que siempre me parecen pocas, todo eso que hace que me muera por estar con él cada minuto del día.
Y bueno, como hasta que no lo diga no voy a quedarme tranquila, lo diré ahora:
Estar con él es lo más increíble que me ha pasado en la vida.
Tanto que no me importaría sacarme de la cabeza la idea esa de ser la solterona de la mansión azul, desechar la idea de tener una experiencia lésbica... Bah, en realidad, podría tirar cualquier idea a la basura, podría pasarme la vida improvisando a cada momento si con ello le mantuviera a mi lado.
Nunca he sido partidaria de los "para siempre", pero con él es diferente. Quiero un "él y yo para siempre", porque me ha trastocado tanto que ya no creo que fuera capaz de dar la vida por nadie, me ha descolocado hasta el punto en el que he decidido que la muerte no es una opción, un "not today", como pensaría él. No creo que nunca más pueda planteármelo, porque lo que quiero es estar toda mi vida a su lado, quiero que su cara sea lo primero y lo último que vea cada día, lo que me distraiga en mis noches de insomnio, quiero pasarme el resto de la vida subida en la Nube Mágica, quiero no perder la costumbre de tener su mano en la mía, a la izquierda... Quiero estar acostumbrada a él de forma que sea incapaz de hacer alguna de esas cosas que solemos hacer juntos con otra persona.
Y no os equivoquéis, eso no implica que quiera una rutina. En realidad, es lo que menos quiero. No quiero esa típica relación que empieza todos los días con el mítico "buenos días, princesa, he soñado toda la noche contigo". Yo el estereotipo me lo paso por el forro, como ya dijo Joaquín Sabina, "yo no quiero ni libre ni ocupado". No sé si lo entenderéis, pero lo que quiero es justo eso, quiero un "contigo".
Sí, como podéis leer, quiero muchas cosas, y no pienso renunciar a ninguna de ellas, lo quiero absolutamente todo. ¿Y sabéis qué? Me da igual lo rápido que vaya, me da igual la hostia que pueda pegarme, me da igual todo. Voy a mandar el orden de la lista de los amores de mi vida a freír espárragos, voy a romper esa lista si hace falta, porque no será una lista, será un nombre, el suyo.