18 de noviembre de 2014

Nota mental sin número.

Hoy vengo a deciros que, en general, me gusta mi vida. Quizá suene raro, pero no me había dado cuenta antes de lo feliz que me siento. 

Hace poco seguía arrepintiéndome de algunas cosas que he hecho en mi vida, y sin embargo, ya no lo hago. Creo que he tomado las decisiones acertadas en los momentos indicados. 

Digo todo esto porque hace unos meses, que volviera a hablarme, habría significado impregnar mi reino con negro otra vez, pero ahora ya no es así. Justo ahora, después de hablar con él, siento que soy la persona más feliz del mundo. No importa lo que hablemos porque ya nada de lo que tenga que ver con él puede hacerme daño. Mi reino ya no es del azul de sus ojos, sino de uno más puro y más intenso.

Y, ¿quién sabe? Quizá un día de estos le dé las gracias por haber hecho que le quisiera como a nadie más podría. 

9 de noviembre de 2014

Re: Para vosotras.

Supongo que puedo empezar a decir muchas cosas, y sin embargo, ninguna de ellas me parece lo suficientemente buena. No sé dónde acabaré, ni lo que redactaré de ahora en adelante, pero sí sé que lo que sea que plasme aquí, lo haré con el corazón.
Sinceramente, no sé cómo responder a esa entrada y mucho menos cómo solucionar lo que pasa, pero sí os contaré algo.

Hace dos años, comencé esa etapa de mi vida en la que mi Princesa de Fresa se despidió de su "Celia de instituto". Me duele reconocer que ahí dejé de ser la misma, a pesar de que intentaba no cambiar. Me sentí muy sola, aunque las horas pasaban y estaba rodeada de gente. El motivo es simple: no tenía a mi familia moderna allí. 

Con el paso de los meses, me di cuenta de que no valía la pena sentirme así y debía ponerle remedio. Ahí fue cuando intenté hacer que mis compañeros fueran mis amigos. No encontré amigos al primer intento, pero sí al segundo. Conocí a gente de otras clases que me hicieron ver que aquello no era el infierno en el que pensaba que estaba.

Poco a poco, fui distanciándome de mi familia moderna y me infiltré en aquel ambiente universitario, con aquella gente que no sabía nada sobre mí.

Y sí, conocéis el resto de la historia, lo que se supone que es la parte bonita de todo esto: encontrar un rey. Sin embargo, no puedo olvidar cómo era mi vida antes de estar con él, y en mi vida estabais vosotros, mis amigos de instituto, mis princesas y mi príncipe.

A veces me pregunto qué es lo que hice tan sumamente mal como para que ahora estemos así, y encuentro cosas que hice mal, sí, pero no creo que sean tantas como para que nos tratemos como extrañas.

Sé que no puedo arreglar nada ahora mismo, que no puedo hacer como si nada hubiera pasado, pero voy a ser lo más directa posible, odio ese nivel de pasotismo que se ha apoderado de nuestra relación. No he intentado que las cosas volvieran a ser como antes una vez ni dos, pero no puedo ponerlo yo todo. 

Yo tampoco quiero cortar esos lazos que me unen a vosotras. Quiero cumplir lo que dije en un momento, quiero ver a las fresitas que tendrá mi Princesa y seguir estando juntas para siempre. Sin embargo, cada día veo ese futuro más lejano y borroso.

Y no sé, no puedo hacer ni decir mucho más de este tema. Quería hablar hoy con Desirée, pero no me veo con ánimos. Estoy perdiendo lo que un día fue mi vida y me duele demasiado como para poder pensar con claridad y buscar fríamente una solución. Así que voy a pedirte una última cosa, Sandra, puesto que tú te has librado de todo ese dolor, elige por mí: dime si debo dejar el pasado atrás o intentar salvarlo.

24 de agosto de 2014

No tiene sentido que esto lo lea nadie más que tú.

No voy a mentir, he cambiado, lo sé. Yo misma lo noto. Pero, sinceramente, no creo que haya cambiado tanto. Sigo siendo la misma persona que habla mucho, que dice las cosas a la cara, que se come mucho la cabeza, que guarda todo lo malo y saca una sonrisa a los demás. Nada de eso ha cambiado.

Digo esto porque después de muchas vueltas, sé lo que he hecho mal.

Me he ido alejando y preocupando menos por la gente que quiero. Sabes cuál ha sido el motivo. Te lo he explicado. Sé que no es excusa y lo siento de veras. 

También sé que no volveré a tener lo que ya tuve. Sin embargo, no quiero darme por vencida, quiero seguir luchando. Quiero verte sonreír. El problema es que no sé cómo hacerlo.

Esto se va a quedar muy caótico, pero no estoy para reorganizar pensamientos y dejar esto bonito, no se trata de eso. Se trata de que nos hemos perdido los unos a los otros. 

No me gusta hacer como que no pasa nada, pero no sé, yo os sigo queriendo como antes y, en realidad, para mi corazón, está todo igual. Así que no logro identificar cuál es el problema ahora mismo. Supongo que el no vernos, afecta, pero aún así... Es que no lo entiendo. 

No quiero que te cierres otra vez, te dije que estaría contigo en el infierno, y ahí es donde voy a estar. Te lo digo con el corazón en la mano y con los ojos llenos de lágrimas, te quiero para siempre. No puedo pasar por alto que eres mi hermana pequeña-grande. Sigues siendo una de las personas que forman mi corazón.
 
Lo sabes todo sobre mí. Sabes por qué no quiero prometer nada. Y también deberías saber que si no me importaras, no estaría haciendo ésto. Así que veámonos, hablemos por Skype o algo, pero no sigamos así. No puedo luchar yo sola, por mucho que lo intente. Ayúdame una vez más, por favor. Te lo ruego, no me dejes sin poder jurar. 

29 de julio de 2014

Entrada para mi rey. #1

Siempre me pasa lo mismo en días como hoy. Días en los que no paro de pensar en lo afortunada que soy por tener a alguien como él a mi lado. Jamás imaginé que pudiera querer tanto a alguien, y cómo no, que fuera igualmente correspondido.

Podéis decir que es raro, que es una locura, que... No sé, podéis decir muchas cosas, pero en ese momento en el que nos separamos hasta quién sabe cuando, me quita segundos de vida. Y no, no exagero, eso de no saber cuándo le voy a poder abrazar y besar, puede conmigo.


Que sí, que soy una payasa, que me meto mucho con él, más de lo que debería, que le hago la cobra (sí, lo admito, le hago la cobra), pero le quiero con toda mi alma y... Y no sé.

Mientras estoy escribiendo esto, me doy cuenta de que no sirve para nada, que por mucho que lo intente, no podré decir lo que es. Me empeño en hacerlo porque soy así de imbécil y me paso la vida improvisando. Pero decidme, ¿no son mucho mejores los planes improvisados que salen bien?


20 de julio de 2014

¿Y tú, también quieres para siempre?

En tres días, he escuchado dos veces la misma frase. Palabras idénticas han salido de la boca de dos personas a las que quiero con todo mi corazón.
Yo, cuando quiero, lo hago para siempre.
Y a mí, sinceramente, me da por pensar.

Me conocéis, sabéis que mi vida no es completamente azul, o al menos, no lo ha sido. Son tres personas las que me han roto el corazón, o quizá yo misma me lo haya roto, pero eso es otro tema. Tres personas a las que he querido todo lo que he podido. Cada una de una manera distinta, pero todas con muchas noches eternas, con el mismo final, con ese rey de mi cama que ha callado lo que nadie más podría.

Y es extraño. No puedo asignarle otro adjetivo. No después de esa frase que he puesto ahí arriba. Es extraño como aún después de todo ese dolor, después de tantas madrugadas sin dormir y tantas lágrimas, pueda seguir queriendo a esas tres personas.

Lo admito. Sigo queriéndolas a cada una de ellas. Da igual la que se plante ante mí, no podré evitar sonreír ante su sonrisa.

No sé si les pasa a todas las personas, pero quiero deciros, que os entiendo a las dos. Porque yo también, cuando quiero, lo hago para siempre. Cuando le doy mi amor a alguien, no puedo quitárselo. Algo se queda ahí, tanto si me gusta como si no.

Y para acabar... Bueno, no creo que esto lo vaya a entender nadie, pero sinceramente, no me importa. Ahora mismo hay una persona que tiene una parte de mi corazón que no quiero perder. Intuyo que tarde o temprano, perderé ese trozo. ¿Y sabéis qué? Me niego. Rotundamente, no. Juré que lucharía, que no perdería nada más que me importase. Y me reafirmo, no voy a perder, no va a ser igual que hace dos años. Además... ¿qué clase de reina sería si me diera por vencida?

17 de mayo de 2014

Contigo.

Han pasado demasiados días y demasiadas semanas como para yo estar así, sin inspirarme. Me gustaría deciros que por fin lo he hecho, pero no, sólo estoy aquí con el propósito de hablar de amor. Sin embargo, aún me cuesta creer esto de que no duela, me cuesta asimilar que algo así existe, que es real... Me cuesta creer que haya dejado que pasara.

Quizá no lo entendáis, pero eso de que el trono vuelva a estar ocupado... En cierto modo, me sorprende. Yo nunca creí que pudiera querer tanto a alguien, nunca pensé que pudiera caer ante alguien de esta manera, no quería añadir ninguna debilidad a la lista, y ahí está, la primera de todas...

Quizá penséis que exagero si os digo que no sabría vivir sin él, pero me he acostumbrado a hacerlo, a su sonrisa, a sus gilipolleces, a su mirada, a que me soporte, a insultarle, a sonreír como una pánfila cuando hablamos, a sus "cacho lo-que-sea", a decirle lo mucho que le quiero... a todas las cosas que hacemos juntos, todas esas cosas que siempre me parecen pocas, todo eso que hace que me muera por estar con él cada minuto del día.

Y bueno, como hasta que no lo diga no voy a quedarme tranquila, lo diré ahora:
Estar con él es lo más increíble que me ha pasado en la vida.
Tanto que no me importaría sacarme de la cabeza la idea esa de ser la solterona de la mansión azul, desechar la idea de tener una experiencia lésbica... Bah, en realidad, podría tirar cualquier idea a la basura, podría pasarme la vida improvisando a cada momento si con ello le mantuviera a mi lado.

Nunca he sido partidaria de los "para siempre", pero con él es diferente. Quiero un "él y yo para siempre", porque me ha trastocado tanto que ya no creo que fuera capaz de dar la vida por nadie, me ha descolocado hasta el punto en el que he decidido que la muerte no es una opción, un "not today", como pensaría él. No creo que nunca más pueda planteármelo, porque lo que quiero es estar toda mi vida a su lado, quiero que su cara sea lo primero y lo último que vea cada día, lo que me distraiga en mis noches de insomnio, quiero pasarme el resto de la vida subida en la Nube Mágica, quiero no perder la costumbre de tener su mano en la mía, a la izquierda... Quiero estar acostumbrada a él de forma que sea incapaz de hacer alguna de esas cosas que solemos hacer juntos con otra persona.

Y no os equivoquéis, eso no implica que quiera una rutina. En realidad, es lo que menos quiero. No quiero esa típica relación que empieza todos los días con el mítico "buenos días, princesa, he soñado toda la noche contigo". Yo el estereotipo me lo paso por el forro, como ya dijo Joaquín Sabina, "yo no quiero ni libre ni ocupado". No sé si lo entenderéis, pero lo que quiero es justo eso, quiero un "contigo".

Sí, como podéis leer, quiero muchas cosas, y no pienso renunciar a ninguna de ellas, lo quiero absolutamente todo. ¿Y sabéis qué? Me da igual lo rápido que vaya, me da igual la hostia que pueda pegarme, me da igual todo. Voy a mandar el orden de la lista de los amores de mi vida a freír espárragos, voy a romper esa lista si hace falta, porque no será una lista, será un nombre, el suyo. 

16 de abril de 2014

"So far away".

Never feared for anything,
Never shamed but never free,
A life that healed a broken heart with all that it could...
Lived a life so endlessly,
Saw beyond what others see,
I tried to heal your broken heart with all that I could...

Acabo de entender por qué me atrapa tanto "So far away" de Avenged Sevenfold. La razón es simple, es exactamente lo que yo sentiría si la perdiera. 

Soy partidaria de decir lo que siento, pero con ella es diferente... Cuando estamos juntas, es como si todo estuviese dicho, y en realidad, no es así. Debería decirle que la quiero más a menudo, debería decirle que no sé vivir sin ella, que no me imagino si llega el día en el que no está...

Son muchas cosas las que no hago, pero confío en que sepa perdonarme. Confío tanto en ella que pondría mi vida en sus manos sin pensarlo un segundo. Y sé que dije en su momento que podría dar la vida por ella, pero no puedo. Quiero que cumplamos nuestra promesa, quiero que cuando seamos viejecitas salgamos a jugar al parchís, a las cartas... a lo que ella quiera. Quiero que cumplamos nuestra lista de cosas por hacer. Quiero, no, más bien necesito que estemos juntas hasta el final.

Quizá a ti, que estás leyendo esto y no eres ella te parezca una tontería, pero no lo es. Tú quizá creas que voy derrochando amor, pero con ella no. Y sé que necesita escuchar algún "te quiero" de vez en cuando. Sé que necesita salir de ese mundo en el que está metida y yo, a veces, lo olvido. Y lo siento, lo siento mucho, de verdad...

Sólo puedo decir que, a partir de ahora, que me he dado cuenta de cómo estaría yo sin ella, intentaré hacerla feliz, más de lo que ya lo hago, porque se lo merece mucho más que muchos de nosotros.