30 de abril de 2012

Ese "todo" que creías haber perdido.

Lo más bonito del mundo es que la persona que más quieres en el mundo se preocupe por ti. Notas que le importas. Ves cómo busca un momento para estar a solas, y te encanta. Entiendes que merece la pena luchar, aunque ya lo habías dado por perdido, te das cuenta que es lo mejor que te ha pasado nunca. Quieres que dure toda la vida. Le abrazas. Se te escapa una lágrima. Le recuerdas que le quieres. Millones de cosas pasan por tu mente. Le miras a los ojos. Se acaban tus problemas y sólo queda él. Él y sus ojos. Lo ves claro. Es tu todo, aún lo tienes frente a ti. No le dejarás escapar, por nada del mundo.

27 de abril de 2012

Y en el fondo, está él.

Pienso demasiado en él, más de lo que me gustaría. No sé que extraña razón se esconde tras ese hecho. Bueno, miento, sí que lo sé. Me recuerda a él. Supongo que ese chico que fue el amor de tu vida, el primero, no se olvida tan fácilmente. Será que en el fondo lo que busco es a alguien que sea como él, como ese puto mendrugo que me encanta mirar a los ojos. Cierto es que nunca había tenido ante mí a nadie que se le pareciera, pero ya lo tengo. Es increíble. Nunca habría podido imaginarlo, pensé que era único, que tenía algo diferente, algo que no había visto en nadie más... y me equivoqué. Puede que no sea exactamente igual, pero se parecen demasiado. Este chico, con su mismo carácter, con una mente alocada y decidida como la suya, es capaz de hacerme reír con sólo una sonrisa. Esa sonrisa que tiene, que es contagiosa, esa sonrisa pícara y esa mirada punzante... Ésas son las cosas que buscaba. Es todo lo que he querido siempre, y ahora, que lo puedo tener, que sólo tengo que pedirle que baje, no soy capaz de hacerlo. Tal vez no sea el más adecuado, pero me gusta muchísimo, tiene algo que me engancha, y no sé cómo cada vez que hablamos acabamos en el mismo sitio, y pasa lo mismo una y otra vez. Será que ahora mismo no es lo que más quiero, pero sigue estando ahí, en lo más hondo.

4 de abril de 2012

Las cosas que me gustan de él.

Su pelo, sus ojos, sus pestañas, su nariz, sus mofletes, sus labios, su lengua, sus orejas, sus dos pendientes, su cuello, sus hombros, sus brazos, sus manos, su abdomen, se espalda, su culo, su ........., sus piernas, su coordinación en los pies, su música, su perfume, su casa, su cama, su voz, su vaselina, sus dientes, su compañía, su perra, su gato, sus padres, cómo toca el piano, cómo canta, cómo camina, sus bromas, su risa, esa media sonrisa..., su mirada cruzándose con la mía, su carácter, su inteligencia, su pasividad, cómo le quita importancia a los problemas, sus abrazos (todos y cada uno), sus "te quiero", sus besos, su calor, su carisma, su apoyo, su letra, sus dibujos, cómo baila, su chulería, sus fotografías, sus conversaciones, su ritmo, sus aficiones, cómo cuenta las cosas, cómo juega al billar, su bañador, su ropa, cómo viste, cómo muerde los bolígrafos, cómo se hace el enfadado, su cara de niño bueno, su cara seductora, quitarle pelusillas de la ropa, compartir la comida con él, que me deje su chaqueta cuando tengo frío, llamarle, que me llame, una sesión de cine con él, e incluso nuestras peleas.
En definitiva, todo, me gusta todo de él, me gustan todas y cada una de las células de su cuerpo, incluida su función.