Me gustaría hablar del amor y de lo perfecto que es. Sin embargo, no estoy aquí para eso. Estoy aquí reflexionando sobre un futuro que tarde o temprano llegará.
Mis reflexiones nocturnas me han hecho darme cuenta de que debo dejar de buscar un rey que me devuelva el cielo azul. A raíz de eso, he de saber que al mirar hacia arriba, será más gris.
Lo cierto es que todo el reino se está acostumbrando al gris. Deben hacerlo, ya que tarde o temprano, yo misma vestiré de negro.
No os voy a mentir, pasarán mil años y el dolor seguirá existiendo en Corazón Azul. Es increíble, pero es así. Y lo siento, pero no puedo dejar mi reino en manos de nadie. Cuando yo muera, el reino morirá conmigo. Al fin y al cabo, es mi historia. Si se la dejara a otra persona, vendría a teñirlo todo de otro color y... no puedo permitirlo. Es mi dolor, negro, y ya me he cansado de querer ocultarlo. Son mis alegrías, esperanzas e ilusiones, azules, que tienen que ser más fuertes que el dolor.
Al fin y al cabo, llegará un día en el que el dolor será insoportable y mi reino se volverá más negro que nunca. Cuando llegue ese día, todo saldrá a la luz. Todos los perdones no dichos, el orgullo que jamás fue tragado y las personas que nunca fueron olvidadas.