25 de agosto de 2013

"Un corazón nunca olvida".

Me gustaría hablar del amor y de lo perfecto que es. Sin embargo, no estoy aquí para eso. Estoy aquí reflexionando sobre un futuro que tarde o temprano llegará.
Mis reflexiones nocturnas me han hecho darme cuenta de que debo dejar de buscar un rey que me devuelva el cielo azul. A raíz de eso, he de saber que al mirar hacia arriba, será más gris.
Lo cierto es que todo el reino se está acostumbrando al gris. Deben hacerlo, ya que tarde o temprano, yo misma vestiré de negro.
No os voy a mentir, pasarán mil años y el dolor seguirá existiendo en Corazón Azul. Es increíble, pero es así. Y lo siento, pero no puedo dejar mi reino en manos de nadie. Cuando yo muera, el reino morirá conmigo. Al fin y al cabo, es mi historia. Si se la dejara a otra persona, vendría a teñirlo todo de otro color y... no puedo permitirlo. Es mi dolor, negro, y ya me he cansado de querer ocultarlo. Son mis alegrías, esperanzas e ilusiones, azules, que tienen que ser más fuertes que el dolor.
Al fin y al cabo, llegará un día en el que el dolor será insoportable y mi reino se volverá más negro que nunca. Cuando llegue ese día, todo saldrá a la luz. Todos los perdones no dichos, el orgullo que jamás fue tragado y las personas que nunca fueron olvidadas.

4 de agosto de 2013

Día de sonrisas ácidas.

Hoy, el reino Corazón Azul se viste de negro una vez más. El rey ha hecho que el cielo sangre con una sonrisa ácida. Ese rey no se da cuenta de que cada vez que aparece es para traer tristeza.
Sé que debería olvidarlo, debería destrozar su corona y no dejar que vuelva a corromper  Corazón con su presencia.
Aún así… no pude evitarlo. El rey no tenía el cielo en sus ojos. El cielo había desaparecido y su azul había pasado a ser un gris profundo y oscuro que anunciaba tormenta.
Mi deber es proteger el reino, disipar la oscuridad y devolver el azul. Aunque se trate de mi rey, debo cumplirlo. Ya habrá alguien que se vista de negro por él, y si no hay nadie, lo haré yo, pero no mi reino. 
Si el rey hace que el cielo se ennegrezca, yo lo volveré a teñir, recuperaré ese cielo que perdimos con todas las esperanzas e ilusiones que teníamos. El azul prevalecerá hasta mi muerte. Sólo entonces, se quedará allí arriba, más intenso que nunca, y cubrirá un reino dulce, rosa y lleno de amor.