4 de abril de 2012

Las cosas que me gustan de él.

Su pelo, sus ojos, sus pestañas, su nariz, sus mofletes, sus labios, su lengua, sus orejas, sus dos pendientes, su cuello, sus hombros, sus brazos, sus manos, su abdomen, se espalda, su culo, su ........., sus piernas, su coordinación en los pies, su música, su perfume, su casa, su cama, su voz, su vaselina, sus dientes, su compañía, su perra, su gato, sus padres, cómo toca el piano, cómo canta, cómo camina, sus bromas, su risa, esa media sonrisa..., su mirada cruzándose con la mía, su carácter, su inteligencia, su pasividad, cómo le quita importancia a los problemas, sus abrazos (todos y cada uno), sus "te quiero", sus besos, su calor, su carisma, su apoyo, su letra, sus dibujos, cómo baila, su chulería, sus fotografías, sus conversaciones, su ritmo, sus aficiones, cómo cuenta las cosas, cómo juega al billar, su bañador, su ropa, cómo viste, cómo muerde los bolígrafos, cómo se hace el enfadado, su cara de niño bueno, su cara seductora, quitarle pelusillas de la ropa, compartir la comida con él, que me deje su chaqueta cuando tengo frío, llamarle, que me llame, una sesión de cine con él, e incluso nuestras peleas.
En definitiva, todo, me gusta todo de él, me gustan todas y cada una de las células de su cuerpo, incluida su función.