Tengo tal revoltijo dentro que no sé por dónde empezar a escribir. Ahora mismo me siento muy extraña. Es como si, en cierto modo, no fuese yo misma. ¿Sabéis por qué? Porque voy a declararme, y por muy raro que parezca, no estoy atacada.
Es... raro. ¿Raro, digo? ¿Él es raro? ¿Yo soy rara? ¿La situación, tal vez? En realidad, creo que es una mezcla de todo. No creía que pudiera encontrar alguien así, tan "tontico".
Os parecerá una tontería, pero él, en tan poco tiempo, me ha dado lo que más necesitaba: paz. Algo tan simple y tan difícil de conseguir, él lo ha logrado en menos de un mes. Ha intentado que me tome las cosas de otra manera, que cuente en horas si quedan pocos días y en minutos si quedan pocas horas.
No sé que respuesta voy a obtener, pero he ahí lo mejor de una declaración: ir completamente a ciegas. Sin embargo, por cómo es él, no creo que acabe mal. Y si lo hace... pues tendré que asumirlo. ¿Qué más da? Mis principios son más importantes que cualquier resultado, y sé, que si no lo hago, no podría perdonarme a mí misma tal estupidez. Como suele decirse en estos casos: "Quien no arriesga, no gana".