20 de julio de 2014

¿Y tú, también quieres para siempre?

En tres días, he escuchado dos veces la misma frase. Palabras idénticas han salido de la boca de dos personas a las que quiero con todo mi corazón.
Yo, cuando quiero, lo hago para siempre.
Y a mí, sinceramente, me da por pensar.

Me conocéis, sabéis que mi vida no es completamente azul, o al menos, no lo ha sido. Son tres personas las que me han roto el corazón, o quizá yo misma me lo haya roto, pero eso es otro tema. Tres personas a las que he querido todo lo que he podido. Cada una de una manera distinta, pero todas con muchas noches eternas, con el mismo final, con ese rey de mi cama que ha callado lo que nadie más podría.

Y es extraño. No puedo asignarle otro adjetivo. No después de esa frase que he puesto ahí arriba. Es extraño como aún después de todo ese dolor, después de tantas madrugadas sin dormir y tantas lágrimas, pueda seguir queriendo a esas tres personas.

Lo admito. Sigo queriéndolas a cada una de ellas. Da igual la que se plante ante mí, no podré evitar sonreír ante su sonrisa.

No sé si les pasa a todas las personas, pero quiero deciros, que os entiendo a las dos. Porque yo también, cuando quiero, lo hago para siempre. Cuando le doy mi amor a alguien, no puedo quitárselo. Algo se queda ahí, tanto si me gusta como si no.

Y para acabar... Bueno, no creo que esto lo vaya a entender nadie, pero sinceramente, no me importa. Ahora mismo hay una persona que tiene una parte de mi corazón que no quiero perder. Intuyo que tarde o temprano, perderé ese trozo. ¿Y sabéis qué? Me niego. Rotundamente, no. Juré que lucharía, que no perdería nada más que me importase. Y me reafirmo, no voy a perder, no va a ser igual que hace dos años. Además... ¿qué clase de reina sería si me diera por vencida?