Hoy vengo a deciros que, en general, me gusta mi vida. Quizá suene raro, pero no me había dado cuenta antes de lo feliz que me siento.
Hace poco seguía arrepintiéndome de algunas cosas que he hecho en mi vida, y sin embargo, ya no lo hago. Creo que he tomado las decisiones acertadas en los momentos indicados.
Digo todo esto porque hace unos meses, que volviera a hablarme, habría significado impregnar mi reino con negro otra vez, pero ahora ya no es así. Justo ahora, después de hablar con él, siento que soy la persona más feliz del mundo. No importa lo que hablemos porque ya nada de lo que tenga que ver con él puede hacerme daño. Mi reino ya no es del azul de sus ojos, sino de uno más puro y más intenso.
Y, ¿quién sabe? Quizá un día de estos le dé las gracias por haber hecho que le quisiera como a nadie más podría.