Puede que sonría, pero eso no significa que esté feliz.
El problema es que el interior de mis ojos está repleto de lágrimas que no se desvanecen, pero que tampoco caen. Están ahí, sin moverse, y sólo hay una persona capaz de disolverlas: tú. La persona por la que también están ahí. Y es que te echo de menos, joder. Más que a nadie.
Que cada vez que miro entre la gente veo esa sonrisa tan tuya que rechaza todos los males. Porque me gustara o no, llegaste hasta el fondo, sin importarte lo que ya había allí. Y justo entonces, la vi. Encontré tu alma, lo más grande que le puede suceder a cualquiera. Lo que pasa es que no supe mantenerla...
Supongo que si duele es porque quería que fuera eterno, pero ya he aprendido que nada lo es.
En cualquier caso, no importa, ahora sé que ningún alma que merezca la pena mantener se escapará como la tuya. No habrá lágrimas retenidas por nadie más.