7 de septiembre de 2012

Vidas que son historias.

La vida es una historia que cada persona relata a su manera y toda historia tiene unos personajes. Esos personajes son la familia, los amigos, los conocidos, los amores, los enemigos... son todas las personas con las que tenemos algún tipo de relación. En una historia los personajes aparecen y desaparecen en cuestión de segundos y sólo unos pocos logran llegar al final.
En mi caso, no hay una historia demasiado extensa, diecisiete años de vida no dan para mucho, pero en mi historia hay un poco de todo. Mi historia cambia según las pérdidas, bien sean de familiares o de amigos. Lo malo que tienen las primeras es que sabes que nunca más verás a esa persona que tanto quisiste, que no le podrás decir nada más... Sin embargo, las segundas también duelen, y mucho. Cuando tienes un amigo al que se lo cuentas todo y un día cualquiera le pierdes, es horrible. Hay muchos amigos en una historia, pero es difícil conservarlos. Conforme vamos perdiéndolos, aprendemos cosas, y la lección más importante es sobrellevar el dolor.
En el avance de una historia está claro que hay personas que tienen que desaparecer tarde o temprano, pero también hay otras que sabes que estarán en ella hasta el final. Esas personas son las que merecen la pena, las que no hay que perder bajo ningún concepto... No sé si es suerte, pero yo ya tengo dos personas así, con las que puedo contar siempre, dos personas que me aguantarán hasta que mi historia o la suya llegue a su fin.