3 de noviembre de 2013

¿Consejero Real? Bah, mejor diremos "amigo".

Queridos, hoy vengo a confirmar que soy una idiota. Sí, tal cual leéis. Soy una grandísima idiota. ¿Por qué? Porque tengo el "don" de poder estar comiéndome la cabeza y encerrarme ahí dentro, sin llegar a ver qué es lo que hay en realidad.

Ahora lo comprendo: no importa si no pasas tiempo con una persona o no habláis, si de verdad sois amigos, lo seréis siempre.

Creía que ese Consejero Real ya no era nada, que estaba fuera del Reino. Sin embargo, sigue ahí, quizá no como Consejero, pero ¿y si no es ese el papel que merece? No creo que deba ser un Consejero, no es un buen ejemplo a seguir. Tampoco podría ser un Príncipe, no encaja en ese perfil... Supongo que en el fondo, el papel que va con él es el que tiene, amigo, pero no el tipo de amigo que dicen los diccionarios, sino el que es un verdadero amigo. Aunque no sea el mejor, está ahí, que es lo que cuenta.

Es cierto, quizá no sea el mismo, pero, ¿eso qué más da? ¿Y qué si tiene otros amigos? Pues encajarán mejor con él, seguirán su misma línea, ¿qué importa? Que haga lo que quiera con su vida. Yo lo único que quiero es mirarle a los ojos y ver que sigue estando ahí. Quiero que ese "pasarán cuarenta años, te veré por la calle y te daré un abrazo" suceda de verdad. Eso significará que seguiremos siendo amigos, de los verdaderos.

Cierto es que en otra ocasión le habría dado las gracias por seguir ahí, estar cuando se lo pido y esas cosas, pero ahora mismo, no, porque la clave no es agradecer nada, sino ofrecer lo mismo que recibes.